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Catering de Bodas: Todo lo que debes saber para un Banquete de 10

  • Foto del escritor: Seviara Los Pucheros del Marqués
    Seviara Los Pucheros del Marqués
  • hace 14 horas
  • 6 Min. de lectura

Vale, puedes tener un vestido de infarto, una ceremonia de esas que sacan lágrimas hasta al cuñado más seco y una playlist que mezcle Beyoncé con Manolo Escobar. Pero si el catering falla… Houston, tenemos un drama.

El banquete es el corazón (y el estómago) de cualquier boda. Y no, no es solo “elegir un menú”. Aquí se juega el partido de verdad: que tus invitados coman rico, que el servicio fluya como si lo llevara una orquesta suiza, y que tú y tu pareja solo tengáis que preocuparos de brindar, besaros mucho y pasarlo de locos.

Por eso, en esta guía vamos a desgranar el mundo del catering de bodas sin pelos en la lengua. Con consejos que huelen a experiencia real, con comparativas, pasos prácticos y, claro, con ese tonito canalla marca de la casa: Los Pucheros del Marqués.

Ah, y si te casas por Madrid o alrededores, te dejamos cositas muy finas de nuestra cocina en estos enlaces:


¿Qué vas a encontrar aquí (y por qué no deberías irte sin leerlo)?

Este no es otro artículo más con listas de “los 5 tips para contratar tu catering de boda”. Aquí nos mojamos, te contamos lo que funciona (y lo que no), y te damos claves que te van a ahorrar sudores fríos el día B.

Vamos a hablar de cómo elegir un catering de bodas que encaje con vuestro rollo, de cómo cuadrar el presupuesto sin vender un riñón, de la famosa degustación de platos (spoiler: no es solo para comer gratis), de la parte menos sexy pero más importante: la logística de eventos. Y también del temido contrato de catering (sí, ese que nadie lee y luego vienen los lloros).

Te contaremos los pasos para tomar buenas decisiones, te soltaremos algún que otro zasca con cariño y compartiremos historias reales de parejas que ya pasaron por este fregao y salieron vivas (y felices).

Todo mascado, directo al grano, y pensado para que lo leas desde el móvil mientras vas en el metro, en el sofá o entre reunión y reunión. ¿Vamos al lío?

Catering de Bodas: Todo lo que debes saber para un Banquete de 10

El catering de bodas que te hará quedar como un/a crack


El estilo de tu boda lo marca todo (y la comida no se queda atrás)

Si estás montando una boda rollo industrial en una nave con neones y DJ, no vas a servir consomé ni bogavante al horno. Y si celebras en un castillo con lámparas de araña, igual los tacos callejeros no son lo más.

Por eso, lo primero es tener claro el estilo: ¿formal y clásico? ¿Bohemio y campestre? ¿Desenfadado con mesas al aire libre y vino natural? Todo eso condiciona el formato del banquete: cóctel largo, comida sentada, buffet, estaciones temáticas…

Caso real de nuestros fogones en Los Pucheros del Marqués:

Una pareja de frikis del brunch celebró su boda en una azotea con vistas al cielo madrileño. ¿El menú? Mini huevos benedict, mimosa bar, gofres con pollo crujiente. ¿La reacción? Invitados flipando y pidiendo repetir.

👉 Si quieres inspiración para un menú redondo, échale un ojo a nuestro banquete para bodas y verás lo que es jugar en primera división.


Degustación de platos: mucho más que una cata

Esto no es MasterChef. No se trata de comer y aplaudir. La degustación de platos es el momento para poner a prueba al equipo, ver cómo emplatan, medir tiempos, ajustar sabores y detectar si van a estar a la altura de tu boda.

Tips de pro:

  • Llévate a alguien sincero, que te diga si ese “solomillo al punto” está seco como el cartón.

  • Haz preguntas incómodas: ¿qué pasa si llueve? ¿Tienen plan B?

  • Pide opciones veggie, sin gluten y menú infantil si los necesitas. Que nadie se quede con el estómago vacío.


La logística que no se ve, pero se nota

No todo es el menú. Hay un curro enorme detrás que marca la diferencia entre un banquete fluido y uno que parece una película de terror:

  • ¿Tienen cocina en el lugar o hay que montar una?

  • ¿Cuántos camareros hay por mesa?

  • ¿Cómo gestionan los tiempos entre platos?

  • ¿Qué pasa si falla la luz? (sí, ha pasado)

  • ¿Coordinarán con tu DJ, fotógrafo y wedding planner?

Y todo esto debe estar recogido, claro, en un contrato de catering en PDF. Por tu bien, léelo, entiéndelo y fírmalo solo si te convence.

👉 En Los Pucheros del Marqués tenemos este tipo de cosas controladas al milímetro. Echa un vistazo a cómo gestionamos el catering de bodas en Madrid y luego hablamos.


Cómo no meter la pata: guía para contratar sin drama


Primero, decide qué es importante para ti

¿Comida brutal, pero sin florituras? ¿O presentación top aunque el menú sea sencillo? ¿Quieres barra libre hasta el amanecer o prefieres un postre que sea una obra de arte?

Todo no se puede. Prioriza.


Compara, pero con criterio

Cuando contactes con proveedores, pregunta sin miedo:

  • ¿Cuántas bodas hacen al año?

  • ¿Qué incluye el precio?

  • ¿Qué no incluye (y por qué no lo dicen)?

  • ¿Cómo resuelven imprevistos?

Y sí, que te manden todo en un contrato con puntos claros. Nadie quiere sorpresas tipo: “ah, no estaba incluida la recena”.


La prueba del algodón: la degustación

Hazla como si fuera una auditoría. Apunta, compara, sugiere mejoras. No es solo comer: es tomar decisiones.


Contrata con cabeza… y con papel

El contrato de catering debe incluir:

  • Datos del proveedor

  • Fecha, lugar y horarios

  • Número mínimo/máximo de invitados

  • Menú detallado (y alternativas)

  • Precio total, forma de pago, señal

  • Cláusulas de cancelación y penalizaciones

No firmes si algo te chirría. Y pide que te lo manden en PDF, que luego todo se olvida.


Consejazos extra (de esos que salvan el pellejo)


Lo que nadie te dice… pero deberías saber

  • Si el sitio tiene cocina, perfecto. Si no, el catering debe traer una móvil. Pregunta si la incluyen.

  • Pregunta si el vino lo puedes llevar tú. Algunos caterings cobran “descorche”. Negocia.

  • Ten un coordinador el día de la boda que se encargue de todo. No seas tú. Ni tu madre. Ni tu primo el del bar.

Buffet vs. emplatado: el eterno dilema

Depende del tipo de boda y de lo que quieras transmitir. Ni mejor ni peor. Diferente.


Historias de bodas reales (y sin filtros)

Clara y Rubén – Finca rústica: “Nos encantó que Los Pucheros del Marqués se encargaran de TODO. Desde montar la cocina hasta hacer un corner de quesos que fue la estrella de la noche. Ni un fallo.”

Marina y Dani – Boda urbana: “Queríamos una boda tipo cóctel sin protocolo. El catering nos propuso miniplatos de street food y camareros que iban pasando entre los grupos. Rápido, sabroso y cero líos.”


Preguntas que te van a saltar (y respuestas con chicha)

¿Cuándo se hace la degustación?

Suele hacerse una vez que has preseleccionado al catering, unos meses antes de la boda. Si firmas, suele ser gratis. Si no, puede costar entre 30 y 80 €/persona.


¿Y si cambian los comensales a última hora?

Los contratos suelen dejar modificar la cifra hasta 10-15 días antes. Después de eso, igual te cobran los que firmaste, vengan o no.


¿Se puede llevar el alcohol por cuenta propia?

A veces sí, pero cuidado con el famoso “canon de descorche”. Negocia antes y que quede por escrito.


¿Qué pasa si hay una emergencia (lluvia, cortes, etc.)?

Un catering profesional tiene plan B, plan C y hasta plan Z. Pregunta, insiste y asegúrate de que lo tienen todo previsto.


Cierre: lo que se come, se recuerda (y lo que no… también)

Tu boda es tuya. Pero lo que se come ese día, lo comparten todos. Y créenos, si la comida es buena, la gente lo cuenta. Si es mala, lo graban a fuego.

Por eso, no dejes el catering para el final. Ponlo entre tus prioridades. Pregunta, compara, prueba, negocia y firma con cabeza.

Y si buscas un catering de bodas que mezcle tradición con fantasía, buena comida con ritmo y cero dramas con mucha actitud... ya sabes dónde encontrarnos:

Te esperamos con cuchara en mano y una sonrisa de las que no se olvidan.

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