Catering para comunión: Ideas para una celebración perfecta
- Seviara Los Pucheros del Marqués

- hace 4 días
- 6 Min. de lectura
Una comunión con hambre y con estilo (sí, se puede)
Hay días que marcan. Y no lo decimos por la foto con la vela y el trajecito blanco. Lo decimos por esa cara de “¡hay croquetas!” que pone tu hijo cuando llega al banquete, por las mesas que no parecen de boda reciclada y por los abuelos que repiten postre mientras dicen que no quieren más.
Una comunión bien montada no va solo de invitar a la familia y cumplir con el expediente. Va de celebrar en condiciones. Con sabor, con mimo y con un catering para comunión que haga que todos digan “¡qué bien se come en esta casa!”. Y si no es en tu casa, que parezca que sí.
Así que abre apetito, que te traemos ideas de menú para comunión, platos que molan para grandes y peques, detalles que hacen brillar las mesas y trucos de catering que los de Los Pucheros del Marqués aplican como receta infalible. Aquí se viene a celebrar, pero sin marrones logísticos.
Si sigues leyendo, esto es lo que vas a comerte
Esto no es un post de “pon una mesa bonita y sirve jamón”. Aquí vas a encontrar ideas reales que funcionan en comuniones reales. Te vamos a contar cómo elegir platos para comuniones que hagan que los niños repitan (y los adultos también), cómo montar un cóctel de bienvenida para comunión que se beba con los ojos y cómo decorar mesas de comunión sin que parezcan sacadas del todo a cien.
También vas a ver qué aperitivos funcionan en eventos infantiles sin ser lo típico, cómo combinar sabores para todos los públicos y por qué un buen candy bar no es solo azúcar y colores pastel.
¿Y el presupuesto? Te damos trucos para no acabar vendiendo un riñón. Incluso te decimos cómo pedir presupuesto sin comerte la cabeza: aquí lo tienes facilito, échale un ojo aquí.
Y como guinda, te soltamos ideas que elevan la experiencia: tartas por encargo que no son un mazacote, estaciones de comida que hacen cola por gusto, decoración comestible, y extras que valen cada euro.

Comer como en casa, pero sin sudar la camiseta
¿Por qué no vale cualquier catering para una comunión?
Porque no es un cumpleaños ni una boda. Es una comunión, y eso tiene sus reglas. Aquí hay peques con hambre después de la iglesia, adultos con antojos, abuelas que quieren ver todo perfecto y madres que necesitan que alguien piense en los detalles por ellas.
Un catering para comunión tiene que ser rápido, sabroso y bonito. Tiene que saber que hay intolerancias, que los niños no quieren esperar y que si la comida se enfría, se acabó la magia.
En Los Pucheros del Marqués, de esto saben un rato. Llevan años montando fiestas que saben bien y se ven mejor. Y sí, también hacen tartas por encargo en Madrid que son puro espectáculo.
Menús que se comen solos (y no solo por los niños)
El trío ganador: variedad, color y mucho “mmm”
Entrantes que hacen grupo: bandejas con embutido rico, quesos bien seleccionados, dips con crudités y panecillos que crujen como debe ser.
Platos calientes para los reyes del día: miniburguers que no parecen de Ikea, fingers de pollo bien rebozados, croquetas que lloras si se acaban.
Para los mayores con paladar: fideuá, paella, merluza en su punto o solomillo al horno. Y todo caliente, sin dramas logísticos.
Final dulce sin empalago: vasitos de cheesecake, tartas con fondant que no empalagan, fruta presentada con gusto.
¿Quieres fliparlo con una buena primera impresión? Abre el evento con un cóctel de bienvenida para comunión: zumos naturales, limonadas caseras, brochetas saladas, mini quiches y un corner de vermut que hace que los padres no quieran irse.
Truco de chef: evita platos que necesiten demasiada atención. Aquí nadie quiere ponerse en modo camarero. Todo tiene que poder comerse con una sola mano… o con la otra libre para hacer fotos.
Las mesas también hablan (y no con la boca llena)
Monta una escena digna de Pinterest (pero sin pasarte)
Manteles con gusto y sin brilli-brilli: tonos empolvados, lino, y nada de plástico por favor.
Centros de mesa comestibles: sí, puedes hacer un centro de mesa con panecillos y uvas. O con chuches si tienes barra libre de azúcar.
Seating plan divertido: que la gente sepa dónde sentarse y que no parezca una boda.
Detalles personalizados: etiquetas con nombres, menús impresos, botellitas de agua con pegatina del prota del día.
¿Buscas que los peques tengan su momento de subidón? Pues apunta: una candy bar de comunión que parezca sacada de una peli. Eso sí, con algo más que nubes rosas. Cookies decoradas, chocolatinas personalizadas y hasta mini cupcakes con su nombre.
¿Buffet libre, menú cerrado o estaciones de comida?
Aquí entra tu estilo (y tu espacio). Si tienes jardín, el buffet con estaciones va de lujo. Si es en un salón, mejor mesa servida. Pero ojo, que el mix también mola:
Estación de hamburguesas.
Barra de tacos para los más aventureros.
Corner de arroces o fideuás (que siempre triunfan).
Mesa de postres auto servida.
Todo esto lo montan los chicos de Los Pucheros del Marqués sin que tú tengas que pelar ni una patata.
¿Por dónde empiezo si quiero algo así?
Paso 1. Define el rollo de tu comunión
¿Formal y sentados? ¿Informal y de pie con copita en mano? ¿Temática tipo “comunión con magia”? Elige tu mood y que el menú lo acompañe.
Paso 2. Elige bien al equipo de cocina
No vale con el cuñado que hace paellas “muy ricas”. Busca un catering con experiencia en comuniones, que tenga menús para peques, flexibilidad para alérgicos y que además te lo deje todo recogido.
Spoiler: en este enlace puedes pedir presupuesto sin dramas.
Paso 3. Diseña el menú como si fuera un festival
Una buena comunión es como un cartel de festival: necesitas nombres potentes (croquetas, fideuá), propuestas frescas (ensaladas, bebidas naturales) y un cierre memorable (tarta, barra dulce, café bueno).
Y recuerda: lo bonito entra por los ojos, pero lo que enamora… se saborea.
Extras que elevan tu comunión al Olimpo
Consejos marca de la casa
Prueba el menú antes, no vayas a encontrarte con croquetas de bolsa.
Elige platos que gusten al 90 %: no es momento de experimentar con ceviche vegano.
Pregunta por el ritmo de servicio: nada de esperas eternas entre plato y plato.
Confirma si se ocupan del montaje y la limpieza. Spoiler: Los Pucheros del Marqués, sí.
Casos reales, sin postureo
“Tuvimos 3 niños con alergias y nos prepararon menú personalizado sin dramas.”
“Montaron una estación de crepes en el jardín y fue lo más comentado del día.”
“Nos salvó que llevaban raciones de sobra, porque vinieron tíos que no estaban confirmados.”
Todo esto no lo improvisas. Lo haces con un catering que va un paso por delante.
Lo que nos preguntáis siempre (y no nos cansamos de responder)
¿Qué platos para comuniones gustan a todo el mundo?
Fácil: croquetas, paella, empanadillas caseras, fingers, fideuá, canapés variados y tartas sin excesos de azúcar. Todo presentado con gracia. Y si hay peques, mini hot dogs o hamburguesas son apuesta segura.
¿Es necesario hacer menú para alérgicos?
Rotundamente sí. Y no solo por quedar bien, sino porque nadie quiere una reacción alérgica en mitad del postre. El catering debe tener opción sin gluten, sin lactosa, vegana o lo que necesites.
¿Cuándo reservo?
Cuanto antes. Si tu comunión es en primavera, reserva ya. Los caterings buenos, como Los Pucheros del Marqués, vuelan. Así que entra aquí y asegura plaza:👉 Presupuesto a medida
Si vas a celebrar, hazlo con hambre
Una comunión no es solo una fiesta. Es un momento que se saborea con calma, se fotografía con cariño y se recuerda por cómo te hizo sentir. Y si todo eso va acompañado de una mesa bien servida, una tarta que quita el hipo y un menú que no olvidas… entonces lo has hecho bien.
En Los Pucheros del Marqués cocinan celebraciones con alma. Te hacen la vida fácil, te montan el sarao, te sirven croquetas que saben a gloria y te dejan todo recogido como si nada hubiera pasado. Pero pasó. Y fue inolvidable.
Así que si ya tienes fecha, espacio y muchas ganas… solo te falta esto:🔗 Pide aquí tu presupuesto sin compromiso
Que de recuerdos bonitos se vive, pero con el estómago contento, mejor.







Comentarios